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Los juzgados son cada vez más políglotas por la inmigración

En los últimos años se han incorporado a los juicios idiomas asiáticos, africanos e híbridos del inglés · Cada mes se realizan 500 servicios de interpretación en Almería

De no ser por los intérpretes, a los jueces les sonaría todo a ‘chino’. En los últimos años, el incremento de la inmigración ha provocado que los juzgados almerienses requieran cada vez más los servicios de intérpretes y traductores profesionales especializados en lenguas tan poco corrientes como el urdu (idioma pakistaní similar al penjabi o al hindi), el ewe (de Togo), el ibo (de Nigeria), el edo (de Nigeria), el twi (de Sierra Leona) o híbridos del inglés con lenguas africanas como el denominado ‘Broken English’ o ‘nigerianglis’. Todas ellas son cada vez más frecuentes en sede judicial y se suman a otras mucho más conocidas como el inglés, francés, portugués, italiano, ucraniano, chino, ruso…

Tal es la afluencia de inmigrantes en los juzgados que Almería, junto con Málaga, suma ya “el 50% de las interpretaciones judiciales llevadas a cabo en Andalucía”, explica el vicepresidente de la Asociación Nacional de Empresas de Traducción e Interpretación (Aneti) y director de Oficilingua, empresa concesionaria de los servicios de interpretación y traducción de los juzgados almerienses, así como del resto de los andaluces y los órganos centrales de la Administración de Justicia (Audiencia Nacional, Tribual Supremo, Juzgados Centrales de Instrucción, Fiscalía Anticorrupción).

Sólo el pasado lunes, Ofilingua realizó diez servicios de interpretación en dependencias judiciales de Almería. En un mes, se contabilizan “una media de 500 actuaciones”, asegura Fernández, y de éstas, “sin lugar a dudas, la mitad son en árabe y rumano”, mientras que, curiosamente, el volofo (idioma senegalés) se ha vuelto “bastante corriente” en sede judicial.

Los meses estivales son los más ‘movidos’ para los intérpretes y traductores. En los meses de verano y hasta octubre “hay más trabajo porque es cuando llegan las pateras, hay más inmigración y también más turismo”. Sin embargo, hay excepciones como la de Jaén, en la que el mayor número de traducciones se realiza en invierno, “en la época de la aceituna”.

De ocho años a esta parte Fernández ha notado un “importante incremento en el número de lenguas” para las que se solicitan servicios de interpretación y traducción, dos actividades diferentes que, frecuentemente son confundidos como sinónimos. El primero es “oral y presencial”, mientras que el segundo es escrito.

Es frecuente utilizar a profesionales ya desde la fase del interrogatorio. Durante los juicios, las modalidades que se desarrollan con más frecuencia son las “interpretaciones de tipo bilateral”, en las que se realiza la pregunta en el idioma original del acusado y se traduce al castellano para, posteriormente, hacer la misma operación con la respuesta, y así sucesivamente.

Entre las tareas de traducción se ha observado un “aumento de las comisiones rogatorias”. Se trata de traducciones de los documentos judiciales y notas que se transfieren los jueces de distintos países para colaborar en materia de cooperación judicial internacional.

Se trata, en suma, de que “el idioma no sirva de excusa para evadir la acción de la justicia”, se esté en el país en que se esté.

www.elalmeria.es, por Virginia Hernández


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